lunes, 11 de marzo de 2013

el sueño de un hombre

Epoca actual; Suburbios londinenses; 7:30 pm

Mi nombre es Allan Monroe, tengo treinta y cinco años, y a mi edad, puedo ser considerado un "genio", bueno, nunca he creído en esos calificativos, sin embargo, hoy he logrado algo que he estado buscando toda mi vida, he alcanzado el sueño de un niño, la ambición de naciones enteras, la convicción de los escépticos y el anhelo de los creyentes, hoy, por fin lo logré. Usaré este método, que en otros tiempos hubiese despreciado por su simplicidad o por la fama que le habían creado mocosas de no más de quince o catorce años, para contarles mi historia, lo que he visto con mis propios ojos, olfateado con mi nariz, degustado con mi boca,escuchado con mis oídos y sentido con mi piel que aún se eriza al recordar, todo es cierto, pero depende de ustedes el creer o no creer.


Desde siempre he sido un hombre estudioso y enamorado del cálculo, la ingeniería, la física e incluso la matemática pura, y desde hace un año, cuando mi hija, Elysia, cumplió cinco años y dijo que querría viajar al pasado y al futuro y ser testigo de todo, ha crecido en mí una especie de obsesión por el tema, desde ése día prácticamente me encerré en el tema, renuncié a mi trabajo y utilicé todos mis ahorros para este proyecto, pasé casi todo el tiempo en mi sótano trabajando, descuidé todo, incluso a mi familia, mi esposa Gracia se llevó con ella a Elysia, y aunque en su momento me deprimí, ahora, casi ni me importa, después de todo, hoy llegó el perro.

Mi máquina estuvo lista y funcional, según mis cálculos, hace tres semanas, pero, claramente, no me iba a adentrar ciegamente en ella, envié a un perro callejero, viejo y moribundo a esta fecha exacta, hace dos horas la máquina se encendió de un momento a otro, se veía un torbellino de luces rojizas, violetas, azules, blancas, como si mirase a través de un caleidoscopio, y en el centro, una nítida imagen de mí mismo mandando al perro a través de la máquina, que finalmente terminó llegando hacia mí, sano y salvo.

Quería mostrarle esto al mundo entero, sin embargo, creo que sería peligroso si esta cosa cae en manos equivocadas, así que ahora ¿qué hago con ella?

Luego de mucho pensarlo, la curiosidad me mata, decido entrar, algo corto para no arriesgarme, diez días serán suficientes. acabo de encender la máquina, configuro la fecha y hora, camino hacia la luz.


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